Toma de posesión López Obrador

1 diciembre 2018

Lic. Andrés Manuel López Obrador.

Presidente Electo.

La República de la Felicidad.

Mexicanas y mexicanos:

Es incuestionable que el sentido de la vida no se reduce sólo a la obtención de lo material, a lo que poseemos o acumulamos. Una persona sin apego a una doctrina o a un código de valores, no necesariamente logra la felicidad. Inclusive, en algunos casos, el triunfar a toda costa, sin escrúpulos morales de ninguna índole, conduce a una vida vacía y deshumanizada (1).

Es así indudable que la felicidad no es tener cosas. Creer que para ser felices necesitamos riquezas, títulos y fama es lo que mantiene a México en la decadencia que padecemos. La clave de la felicidad está en pertenecer a un grupo y estar bien con ese grupo. La propiedad es algo superfluo y superficial. “Iglesia” en griego antiguo significa grupo, congregación. Para ser felices debemos pertenecer a un grupo.

La felicidad es un acto de la voluntad. Es incuestionable que una persona sin apego a una doctrina o a un código de valores, no necesariamente logra la felicidad (1). Además de pertenecer a un grupo, también hay que creer en el dogma o doctrina correcta para ser felices. Indudablemente.

La decadencia que padecemos se ha producido, tanto por la falta de oportunidades de empleo, estudio y otros satisfactores básicos como por la pérdida de valores culturales, morales y espirituales (2).

Sufrimos una decadencia desde hace ochenta años. Estamos peor que hace ochenta años.

Tener cosas, poseer cosas, el consumismo, no nos hace felices. Cada vez que alguien te crítica y te regaña por tener y por consumir, te hace un favor. Debes agradecer al que te llama gordo. Debes agradecer al que te acusa de consumista. Debemos agradecer a todas las personas que nos descalifican, que nos regañan por comprar algo que deseas pero que no necesitas.

La descomposición social y los males que nos aquejan, no sólo deben contrarrestarse con desarrollo y bienestar y medidas coercitivas. Lo material es importante, pero no basta: hay que fortalecer los valores morales (3).

Entonces, deberá buscarse siempre el equilibrio entre lo material y lo espiritual: procurar que a nadie le falte lo indispensable para la sobrevivencia y cultivar nuestros mejores sentimientos de bondad (4). Mi gobierno se concentrará en estos dos objetivos: que a nadie le falta lo necesario para sobrevivir, y que todos sean buenos.

Porque la verdadera felicidad, la verdadera felicidad del ser humano consiste en ser bueno.

Quienes piensan que este tema no corresponde a la política, olvidan que la meta última de la política es lograr el amor, hacer el bien, porque en ello está la verdadera felicidad (4). La meta de la política, la meta de los verdaderos políticos, la meta de mi presidencia y de esta Cuarta República será hacer felices a todos los mexicanos: será hacer buenos a todos los mexicanos.

El bien es un deber para todos.

Alfonso Reyes, de manera magistral, en su Cartilla Moral. Dice que “el bien no sólo es obligatorio para el creyente, sino para todos los hombres en general. El bien no sólo se funda en una recompensa que el religioso espera recibir en el cielo. Se funda también en razones que pertenecen a este mundo” (5).

En los pueblos de Oaxaca, por ejemplo, los miembros de la comunidad practican sus creencias religiosas y, al mismo tiempo, trabajan en obras públicas y en cargos de gobierno, sin recibir salario o sueldo, motivados por el principio moral de que se debe servir a los demás, a la colectividad. No domina el individualismo; la persona no vale por lo que tiene o por los bienes materiales que acumule, sino por el prestigio que logra después de probar su vocación de servicio, su rectitud y el amor a sus semejantes, y esa es su mayor recompensa en la tierra (6).

Nosotros los mestizos no somos tan buenos. Por eso vamos a seguir cobrando un salario, va a ser poco, de entre 100 mil, 70 mil, 60 mil o 50 mil pesos, nada más, incluso el salario del Presidente. Pero es que no somos tan buenos como los indígenas oaxaqueños. Conforme nos hagamos más buenos nuestro salario irá disminuyendo. Por que entre más buena es una persona, menos posesiones materiales tiene.

Desde aquí envío un saludo y un fuerte abrazo a la compañera Marichuy. Le agradecemos su actitud y su ejemplo: gobernaremos como ella lo hubiera hecho.

El propósito es contribuir en la formación de mujeres y hombres buenos y felices, con la premisa de que ser bueno es el único modo de ser dichoso. “El que tiene la conciencia tranquila duerme bien, vive contento”. Debemos insistir en que hacer el bien es el principal de nuestros deberes morales. El bien es una cuestión de amor y de respeto a lo que es bueno para todos. Además, la felicidad no se logra acumulando riquezas, títulos o fama, sino estando bien con nuestra conciencia, con nosotros mismos y con el prójimo (7).

La felicidad profunda y verdadera no consiste en los placeres momentáneos y fugaces. Ellos aportan felicidad sólo en el momento que existen y después queda el vacío de la vida que puede ser terriblemente triste y angustioso. Cuando se pretende sustituir la entrega al bien con esos placeres efímeros puede suceder que éstos conduzcan a los vicios, a la corrupción y que aumente más y más la infelicidad humana. En consecuencia, es necesario centrar la vida en hacer el bien, en el amor, y a su vez, armonizar los placeres que ayudan a aliviar las tensiones e insatisfacciones de la vida. José Martí decía que el auto limitarnos, la doma de sí mismo, forja la personalidad, embellece la vida y da felicidad. Pero en caso de conflicto o cuando se tiene que optar, inclinarse por el bien ha de predominar sobre los placeres momentáneos (8).

La felicidad es un acto de la voluntad: es auto limitarnos para poder ser buenos.

La felicidad no es el consumismo. Hay que contrarrestar, atacar la doctrina de que los placeres son lo que te hace feliz. La felicidad profunda y verdadera no consiste en los placeres momentáneos y fugaces. En caso de conflicto o cuando se tiene que optar, inclinarse por el bien ha de predominar sobre los placeres momentáneos. (9).

Existen preceptos generales que son aceptados como fuente de la felicidad humana (10). Como dijimos, nadie puede ser feliz si no cree en esta doctrina. Esta es la doctrina que desde hoy implementaremos en toda la República para rescatar a México de la decadencia en la que el PRIAN lo ha mantenido durante más de ochenta años.

Según Reyes, son seis preceptos básicos los que forman parte del “código del bien”: el respeto a nuestra persona en cuerpo y alma; el respeto a la familia; el respeto a la sociedad humana en general, y a la sociedad en particular; el respeto a la patria; el respeto a la especie humana; y el respeto a la naturaleza que nos rodea (10).

Mucho antes, León Tolstoi en su libro Cuál es mi fe, sostenía que son cinco las condiciones para la felicidad terrenal admitidas generalmente por todo mundo: el poder gozar del cielo, del sol, del aire puro, de toda la naturaleza; el trabajo que nos gusta y hemos elegido libremente; la armonía familiar; la comunión libre y afectuosa con todos los hombres; la salud, y la muerte sin enfermedad (10).

Hay quien dice que estamos equivocados. Hay quien dice que esta doctrina está equivocada y pasada de moda. Los equivocados son ellos.

Quien diga que la felicidad no es hacer el bien se equivoca. Es tan evidente que se equivoca, que ni siquiera hay que escucharlo.

La felicidad no se logra acumulando riquezas, títulos o fama, sino estando bien con nuestra conciencia, con nosotros mismos y con el prójimo (6). El que piensa otra cosa es tan evidente que se equivoca, que ni siquiera hay que escucharlo.

Pipino Cuevas, el “Ratón” Macías, Julio Cesar Chávez no son felices. Aunque lograron muchas cosas no son felices pues sus vidas no se dedicaron a ayudar al próximo, como las ejemplares vidas de los indígenas oaxaqueños.

Ni Juan Rulfo, ni Sor Juana Inés de la Cruz, ni Octavio Paz fueron felices. La felicidad no se logra acumulando riquezas, títulos o fama, sino estando bien con nuestra conciencia, con nosotros mismos y con el prójimo (6).

Los científicos como Guillermo González Camarena que inventó el primer sistema de televisión en color, o Mario Molina que ganó el Premio Nobel de Química en 1995, o como José Sarukhán, quizás estos sí son más felices pues algunos de sus descubrimientos pueden ayudar a la gente, al pueblo. Los médicos, por ejemplo, son los científicos más felices.

Pero el hombre más feliz es el político. El verdadero político. El verdadero político, no los políticos que hasta ayer gobernaban el país. El verdadero político es el hombre más feliz porque es el que se dedica a hacer felices a los demás, al pueblo, siguiendo el ejemplo de los indígenas oaxaqueños.

Yo soy feliz y vivo contento. Así quiero que vivan todos los mexicanos.

Los verdaderos políticos son sólo solamente los de izquierda. Ser de izquierda es ser honesto (11).

Quienes piensan que este tema no corresponde a la política, olvidan que el fin último de éste noble oficio es hacer el bien, porque de ello depende la verdadera felicidad. La política no es engaños, no es traicionar, no es corrupción, la política es un noble oficio, es tan limpia la política, que no los más sucios políticos han podido mancharla. Es un oficio para servir (12).

Aquí abro un paréntesis para insistir sobre el por qué el tema principal de la política debe ser buscar la felicidad del pueblo. Ya está establecido en otras naciones, en la Constitución de Estados Unidos hay un artículo principal, fundamental que habla de que se debe buscar la felicidad del pueblo para el fortalecimiento de la Unión. En la Constitución francesa de finales del siglo XVIII, lo mismo, el objetivo es buscar la felicidad del pueblo. En la Constitución de Apatzingán, de 1814, se garantizaba el derecho del pueblo a la felicidad. Por eso tenemos que pensar que la política sí tiene ese objetivo, en esencia es el fin último, lograr la felicidad del pueblo. El propósito es contribuir en la formación de mujeres y hombres buenos y felices, con la premisa de que ser bueno es el único modo de ser dichoso (13).

No sé por qué tanto miedo a hablar de estos temas. Tenemos que poner en claro que hay valores que deben de fortalecerse y esto es muy importante (14).

Yo sé que este tema es muy polémico, pero creo que si no se pone en el centro de la discusión y del debate, no iremos al fondo del problema. Tenemos que convencer y persuadir que si no buscamos alcanzar un ideal moral, no se podrá transformar a México. Sólo así podremos hacer frente a la mancha negra de individualismo, codicia y odio que se viene extendiendo cada vez más y que nos ha llevado a la degradación progresiva como sociedad y como nación la meta última de la política es lograr el amor, hacer el bien, porque en ello está la verdadera felicidad (15).

Debemos persuadir, pero también deberemos convencer. Ahora mismo estamos persuadiendo: estamos dando nuestros argumentos. Pero quien no sea persuadido, quien no se deje persuadir, debe ser convencido (16). Persuadir: aconsejar, invitar, exhortar. Pero, el tema no debe, no puede detenerse ahí. Si no podemos persuadir, debemos convencer: vencer, obligar. El asunto lo amerita: lo que planteamos aquí es nada menos que la regeneración moral de la Patria.

Cuando hablamos de una república amorosa, de una república de la felicidad, con dimensión social y grandeza espiritual, estamos proponiendo regenerar la vida pública de México mediante una nueva forma de hacer política, aplicando en prudente armonía tres ideas rectoras: la honestidad, la justicia y el amor. Honestidad y justicia para mejorar las condiciones de vida y alcanzar la tranquilidad y la paz pública; y el amor para promover el bien y lograr la felicidad (17).

Yo soy feliz porque amo al pueblo de México y quiero que el pueblo de México sea inmensamente feliz.

Honestidad.

La deshonestidad de los gobernantes y de las élites del poder, es lo que más ha deteriorado la vida pública de México, tanto por el mal ejemplo como por la apropiación de bienes y riquezas de la colectividad (18).

No obstante, siendo éste el principal problema del país y, aunque resulte increíble, es un tema que no aparece en la agenda nacional. Se habla de reformas estructurales de todo tipo, pero este grave asunto no se considera prioritario (19).

Se habla de las mal llamadas reformas estructurales, como la del petróleo, que sólo sirvió para entregar nuestra riqueza a los extranjeros. O de la mal llamada reforma educativa, que sólo es una amenaza, una espada sobre las cabezas de los maestros mexicanos. Si los maestros quieren marchar tres años para exigir sus derechos, están en todo su derecho y sus plazas deben quedar protegidas: no se les podrán quitar. Los derechos de los trabajadores están por encima (20). La futura secretaria del Trabajo y Previsión Social, Luisa María Alcalde, velará para que así se cumpla.

Aunque se vive en el llamado mundo de la globalidad, tampoco se piensa en importar ejemplos de países y gobiernos que han tenido éxito en hacer de la honestidad el principio rector de su vida pública. En la información más reciente sobre índices de la percepción de la corrupción en 182 países del mundo, mientras Nueva Zelanda, Dinamarca, Finlandia y Suecia ocupan los primeros lugares en honestidad, México ocupa el lugar 100 (21).

Ser de izquierda es ser honesto (11).

Ser de izquierda en la actualidad, en nuestros tiempos es ser honesto, pero le agregaría que ser de izquierda es ser honesto, pensar en el prójimo y actuar en consecuencia (22).

Es por esta honestidad congénita de la izquierda que países hermanos como Cuba, Venezuela, Bolivia, están hoy entre los países con más desarrollo en el mundo. Por eso Uruguay es hoy un país prospero, por la honestidad y pobreza en que vivió su presidente, José Mujica. La honestidad ejemplar de sus gobiernos, gobiernos de izquierda, se ha convertido en bienestar para sus pueblos. Desde aquí envío un saludo fraterno a todos los gobiernos de izquierda, a todos los gobiernos honestos del mundo.

Por eso debemos reconocer también al gobierno de Donald Trump: la riqueza del pueblo norteamericano se debe a la honestidad de sus gobernantes. Su gobierno honesto y mi gobierno honesto abrirán una nueva época de cooperación entre nuestras dos naciones.

Elevar la honestidad a rango supremo nos traería muchos beneficios. Los gobernantes contarían con autoridad moral para exigir a todos un recto proceder, nadie tendría privilegios. Se podría aplicar un plan de austeridad republicana para reducir los sueldos elevadísimos de los altos funcionarios públicos y eliminar los gastos superfluos. Asimismo, con este imperativo ético por delante se recuperarían recursos que hoy se van por el caño de la corrupción y se destinarían al desarrollo y al bienestar del pueblo (23).

En esta línea, anuncio que a partir de hoy la residencia oficial de Los Pinos se convierte en el Centro Cultural Los Pinos, espacio abierto al pueblo y a la cultura (24). La residencia oficial es un insulto al pueblo de México. No puede haber gobierno rico con pueblo pobre. No se necesita ese espacio enorme, superfluo, consumista, para gobernar un país. Como he anunciado (24), seguiré viviendo en mi domicilio particular. No hay ningún problema: con dos o tres computadoras conectadas a internet alcanza para administrar los asuntos del país. Luego me mudaré a Palacio Nacional, cunado se hagan las adaptaciones necesarias. Dirigir un país no tiene porqué exigir muchos recursos. Hay que hacer un recorte radical de los gastos superfluos del gobierno. Y además de Los Pinos, pongo en venta desde hoy el avión presidencial: no puede haber, y en esta República de la Felicidad no habrá gobierno rico con pueblo pobre.

Justicia.

La justicia. Todavía es vigente la frase bíblica de Madero de que el pueblo de México “tiene hambre y sed de justicia”. es la sombra que nos persigue, que nos impide estar bien con nuestras conciencias y ser más humanos. La pobreza en México es una amarga realidad, entristece, parte el alma y se encuentra por todos lados (25).

En México la falta de justicia debe avergonzarnos más porque no existe ninguna razón natural o geográfica que la justifique. Nuestro país, a pesar de que lo han saqueado por siglos, todavía es de los que poseen más recursos naturales en el mundo. En todo su territorio hay riquezas: en el norte, minas de oro, plata y cobre; en el sur, agua, gas y petróleo y, en todos lados, el pueblo cuenta con cultura, vocación de trabajo y con una inmensa bondad. De modo que la pobreza no puede atribuirse a la falta de recursos, a la fatalidad, al destino o a la supuesta flojera e indolencia de los mexicanos (26).

Todos sabemos que países como Japón o Nueva Zelanda, o Qatar o Luxemburgo o Estados Unidos, los cinco países más ricos del mundo, deben su riqueza a la explotación nacional de sus riquezas minerales, de su petróleo, de su oro o de su cobre.

Ni el turismo ni la llamada industria del cine ni la llamada industria del entretenimiento ni el comercio hacen ricos a los países. La honestidad de sus gobiernos, y la sabia explotación de sus recursos minerales, es lo que da riqueza a naciones como Estados Unidos, Venezuela, Rusia, Cuba. México no es prospero por el mal uso y por que se le ha regalado a los extranjeros sus riquezas minerales. Desde hoy eso ya no pasará.

La paz y la tranquilidad son frutos de la justicia. La solución de fondo, la más eficaz y la más humana, pasa por enfrentar el desempleo, la pobreza, la desintegración familiar, la pérdida de valores y por incorporar a los jóvenes al trabajo y al estudio (27).

Mexicanas y mexicanos:

Es necesario centrar la vida en hacer el bien, en el amor.

Es muy importante una elaboración libre, personal, sobre lo que constituye el bien para cada uno de nosotros, según sea nuestra manera de ser y de pensar, nuestra historia vital y nuestras circunstancias sociales. Sin embargo, existen preceptos generales que son aceptados como fuente de la felicidad humana (28). En la República de la Felicidad, el gobierno debe encargarse de difundir y exaltar estos preceptos generales por todos los medios. El propósito no sólo es frenar la corrupción política y moral que nos está hundiendo como sociedad y como nación, sino establecer las bases para una convivencia futura sustentada en el amor y en hacer el bien para alcanzar la verdadera felicidad (29).

Como lo había hecho en mis dos anteriores postulaciones, convoco hoy al Constituyente Moral, para que en enero, a más tardar en febrero del año de 2019 exista a cartilla moral o código del bien o constitución moral o guía para la conducta ciudadana o carta de virtudes cívicas o como finalmente se le llame, sin dejar de lado lo sustantivo que es hacer el catálogo de los valores personales, cívicos y sociales que deben reafirmarse y promoverse en los distintos espacios de la vida pública (30).

Este será el primer instrumento para alcanzar la meta de mi gobierno: hacer felices a todos los mexicanos.

Los constituyentes morales serán: Paco Ignacio Taibo II, Carmen Bojórquez de El Colegio de Sinaloa, Alfredo López Austin, Laura Esquivel, Gabriel Vargas, Raquel Serur, Hugo Gutiérrez Vega, Enrique Dussel, Manuel Pérez Rocha, Emma Laura Manjarrez, Julio Glockner, Ernesto Lammoglia, Pedro Mendoza, Pío Bautista Ruiz, Honorio Alcántara, Luisa Cortés y José Luis Marín (31).

Sólo yo propondré los nombres de los constituyentes morales, porque mi felicidad me permite saber quiénes son buenos y quieren que los mexicanos sean buenos.

Yo soy feliz porque amo al pueblo de México y quiero que el pueblo de México sea inmensamente feliz. Con Amor, Honestidad y Justicia, que son los ejes de mi gobierno, es que México saldrá para siempre de la decadencia moral en la que se encuentra.

Gracias.

CITAS:

Citas 1 a la 10, 13, 14, 15:
Fundamentos para una república amorosa
Andrés Manuel López Obrador
Revista de la Facultad de Economía, BUAP, Año XVII, Número 46, Septiembre — Diciembre de 2012
http://www.eco.buap.mx/aportes/revista/46%20Ano%20XVII%20Numero%2046,%20Septiembre-Diciembre%20de%202012/09%20Fundamentos%20para%20una%20republica%20amorosa.%20Andres%20Manuel%20Lopez%20Obrador.pdf

Citas 11, 12, 30, 31:
Ser de izquierda es ser honesto: AMLO
https://regeneracion.mx/foro-puebla/

(https://regeneracion.mx/author/admin/) on 17 enero, 2012 · NoComment (https://regeneracion.mx/foro-puebla/#respond)

Cita 16:
persuadir
http://etimologias.dechile.net/?persuadir
convencer
http://etimologias.dechile.net/?convencer

Cita 17, 18, 19, 21, 22, 23, 25, 26, 27, 28, 29
Fundamentos para una República Amorosa.
Andrés Manuel López Obrador.
Publicado por el PT
http://partidodeltrabajo.org.mx/2011/docs/Fundamentos_Republica_Amorosa.pdf

Cita 20:
Espiral — Plataformas electorales: Educación (02/05/2018)
https://www.youtube.com/watch?v=5o_8zgSjVQs
Minuto 25:49

Cita 24:
https://www.animalpolitico.com/2018/03/los-pinos-centro-cultural-morena/

http://www.nacion321.com/elecciones/amlo-no-vivire-en-los-pinos-porque-el-lugar-esta-embrujado

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A preguntar y revisar

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