MUY BREVE HISTORIA DE QATAR

Alberto Benitez
14 min readDec 7, 2022

Los Al Thani, la casa real que gobierna Qatar, ha enfrentado durante toda su historia los intentos saudíes por someter a la península.

La sombra saudí

Saudi Arabia se considera a sí mismo como la cabeza de la región. Al alojar a La Meca, su ascendiente sobre todos los musulmanes parece incontestable. El hecho de que todos los musulmanes deben mantener buenas relaciones con los saudíes para cumplir con uno de sus mandamientos religiosos fundamentales (peregrinar a La Meca) convierte a la casa de Saud en un poder. Para los saudíes es lógico que todos los otros reinos en la península subordinen su política a su favor. No es extraño que los clérigos musulmanes formados en La Meca tengan un poder e influencia muy grande. Tampoco es extraño que la casa de Saud mantenga una estrecha relación con estos clérigos en una relación simbiótica: los Al Saud les ofrecen seguridad y bienestar material, y estos responden legitimando los actos políticos de los saudíes. Así el poder de los saudíes no es sólo material sino espiritual.

Lógicamente, todos los otros reinos en la península han presentado alguna clase de resistencia a este poder. De igual manera, los otros polos políticos musulmanes (El Cairo, Baghdad, Tehran, Fez) siempre han presentado alguna clase de oposición a la influencia de los clérigos en La Meca.

En la península, los qataríes, liderados por los Al Thani, son el estado que más resistencia ha presentado y que ha tenido mucho éxito al hacerlo. La oposición a la influencia saudí es el eje de la política qatarí al menos desde el siglo XIX.

En 1851, el Emir Faisal bin Turki al-Saud deseaba extender su influencia sobre la península de Qatar con el pretexto de hacer cumplir la recaudación del zakat (impuesto religioso). Si bien la religión cumple para los Al Thani el propósito de moldear la opinión y fomentar la legitimidad de los gobernantes, también presentaba un desafío: si los ulemas (clérigos musulmanes) tuvieran demasiado poder o influencia, iban a alinearse con los saudíes, constituyendo una oposición interna muy importante.

En 1867, Al-Thani ganó fama lideraron con éxito una rebelión de varias tribus de Qatar contra el gobierno del gobernante saudí Al-Khalifa. El resultado más importante fue que después, en 1868, los británicos reconocieron a Al-Thani como jeque de Qatar en un acuerdo de paz. Así la relación de Gran Bretaña con Al-Thani se consolidó. Luego el jeque Mohammed bin al-Thani firmó con Gran Bretaña un tratado marítimo para prevenir la piratería en 1868. El acuerdo marítimo de 1868 no era un tratado de protectorado, pero significó el reconocimiento formal de Gran Bretaña del jeque Mohammed al-Thani como el jeque de la península de Qatar.

En 1871, los otomanos establecieron una presencia militar en la península de Qatar y el jeque Jassim bin Mohammed al-Thani forjó una relación con los otomanos, además de con los británicos. Los otomanos y los británicos ofrecieron así a Al-Thani seguridad con respaldo externo.

De esta manera los Al Thani fueron construyendo una red de relaciones diplomáticas con gobiernos que pudieran asegurarles algún tipo de apoyo contra la influencia saudí. Los gobiernos extranjeros, musulmanes o no, se aseguraban otra entrada a la península y aumentaban su independencia respecto de los objetivos saudís, y los qataríes se aseguraban el apoyo militar que siempre ha sido para ellos un problema central, así como alguna clase de apoyo económico o logístico en su enfrentamiento con los saudíes.

Este juego tiene una expresión moral. Los qataríes han debido plegarse al tipo especial de Islam cultivado en Saudi Arabia, es decir, el islam sunita, y en particular el wahabismo, corriente político-religiosa del sunismo creada por Muhammad ibn ‘Abd al-Wahhab en el siglo XVIII. Los qataríes saben que desarrollar algún tipo de credo enfrentado al sunismo, como lo es el shiísmo iraní, los llevaría a una guerra religiosa contra un enemigo mucho más poderoso que ellos. Además, si los qataríes tomaran la vía del cisma perderían el apoyo de sus vecinos en la península: sería inmoral apoyarlos. En cambio han tomado un camino más sutil: distinguir entre el “wahabismo del desierto” de los saudíes y el “wahabismo del mar” de los qataríes. Aunque acatan todos los dogmas, restricciones y leyes sunitas, los qataríes desde el siglo XIX se han preciado de interpretar de otra manera los dogmas musulmanes. Han llegado a decir que son “una Meca para los pobres”. Han servido de refugio a piratas y fugitivos, a los que toleran al flexibilizar de distintas maneras su comprensión del Islam. Y sobre todo, los Al Thani han fomentado su independencia de la clerecía al impedir la entrada de ulemas saudíes y tolerar la de otros ulemas enfrentados o perseguidos por los saudíes. Estos ulemas, al ser extranjeros, no gozan de ascendiente sobre los qataríes. Los Al Thani nunca han fomentado la creación de una clerecía nacional. Así mantienen la ortodoxia pero no dependen de ulemas que podría causarles problemas.

El siglo XX

En el siglo XX empezaron a explotarse los recursos energéticos de la región, petróleo y gas. Muchos gobiernos árabes, de la noche a la mañana se encontraron con que podían contar con enormes recursos económicos y con que iban a ser cortejados por las potencias mundiales. De la noche a la mañana se convirtieron en jugadores a nivel global. Por sus gobiernos monárquicos y por su tradición política, sus poblaciones están obligadas a aceptar el uso discrecional de la riqueza en manos de los emires. Aunque entre ellos existen tradiciones de ayuda no existe nada como obligaciones sociales en las costumbres políticas árabes. Mucho menos obligaciones de rendición de cuentas. Por sus índices demográficos, esos gobiernos pudieron usar relativamente un poco de su nueva riqueza para servir a su población y aun así mantener la estabilidad social; aunque esto cambió con los años, sobre todo en Saudi Arabia, que ahora tiene una población de varios millones.

El conflicto entre Israel y Palestina fue durante toda la segunda mitad del siglo XX lo que definió la política internacional para los países árabes. Hacerle la guerra a Israel se convirtió en fuente de legitimidad para muchos gobiernos y un argumento que debía ser tomado en cuenta dentro de la comunidad musulmana. Aunque el conflicto palestino no ha desaparecido, después de 74 años y contando, después de muchas derrotas militares, cambios de gobierno, revoluciones, relevos generacionales, la caída de la URSS, el ascenso de China, etc., Israel ya no es la carta de legitimidad que era.

En la década de los ochenta del siglo XX, Saudi Arabia se encontró con un nuevo rival: Irán. Después de una revolución, en Irán tomó el poder un gobierno declarado shiíta, es decir, enemigo de la ortodoxia saudita. Las diferencias entre esas creencias no cuentan tanto como el hecho de que Irán se convirtió en el polo de la oposición contra la influencia de Saudi Arabia. Como Saudi Arabia ha sido siempre cercano a los Estados Unidos y las potencias occidentales por el comercio del petróleo, Irán ha aprovechado este hecho para desafiar el prestigio moral saudita. Acusa a Saudi Arabia de cercanía a los enemigos morales del islam, sigue apelando a la guerra contra Israel, y al mantener activo su enfrentamiento con los Estados Unidos, se construye una fuente de legitimidad moral que puede oponer a los sauditas.

Durante ese siglo Qatar conservó su independencia, aprendió a participar del mundo financiero globalizado y resolvió con éxito el problema interno de la legitimidad de su gobierno apoyándose en su enorme riqueza. En ese siglo su principal aliado internacional fue la Gran Bretaña. Todos los príncipes qataríes se han educado allá.

En los últimos años del siglo XX un acontecimiento definió el futuro de los conflictos en la zona. Cuando Sadam Hussein invadió el pequeño reino de Kuwait en 1990, provocó que los Estados Unidos entrara en la zona y buscara activamente núcleos de influencia y estancia física. Todos los reinos de la península se enfrentaron a la necesidad de negociar y aprovechar esa nueva vecindad sin perder su prestigio moral. Este conflicto fue bien aprovechado por Irán, que tuvo más argumentos para acusar a Saudi Arabia de abrir las puertas a los enemigos morales del Islam. La ocupación norteamericana de lo que fue Irak se convirtió en una fuente permanente de tensión y conflicto en la región.

En 1991, durante la guerra contra Sadam Hussein, Qatar y los Estados Unidos firmaron un Acuerdo de Cooperación de Defensa que se ha ampliado posteriormente. En 1996, Qatar construyó la base aérea de Al Udeid a un costo de más de mil millones de dólares. Al Udeid es la base militar más importante de los EU en la región, para los Al Thani es el escudo militar más grande que nunca habían tenido.

Al mismo tiempo, Qatar mantiene buenas relaciones con Irán. Ambos países comparten el yacimiento de Pars Sur en las aguas del Golfo Pérsico, el yacimiento de gas más grande del mundo. Pero no es sólo este hecho geológico lo que anima su cercanía. Ser cercano a Irán es otra manera de regular sus relaciones con el resto de sus aliados.

Peligrosa vecindad

Nuevo siglo, nuevos conflictos

En 2011, después de los atentados terroristas en Nueva York, los Estados Unidos tuvieron todavía más causas para permanecer en la zona y extender su influencia, aumentando las tensiones entre todos los países en la zona.

Al terminar la primera década del siglo XXI apareció la fuente de tensiones más importante para la región árabe hasta la fecha.

Entre 2010 y 2013, en prácticamente todos los países árabes se extendieron levantamientos populares. Los levantamientos fueron llamados “la Primavera Árabe”. Se reclama democracia, respeto a los derechos humanos, acceso a servicios públicos, y se acusa la corrupción de políticos que han permanecido demasiado tiempo en el poder. En cada país hay reclamos y demandas de cambio social y de apertura política. Las demandas populares siguen sin ser respondidas, por lo que el descontento no ha desaparecido.

Irán parecía a salvo de esas protestas. Y la ola de reclamos pareció extinguirse hacia la segunda década del siglo XXI. Pero apenas ayer, en septiembre de 2022, estallaron en Irán fuertes protestas por la muerte de Mahsa Amini, joven iraní asesinada por la llamada “policía moral” iraní. Su delito, no llevar adecuadamente el velo que las mujeres en Irán están obligadas a usar. Las protestas, que no han terminado, indican que ningún regimen musulmán, shií o sunní, pro occidental o anti occidental, tiene el respaldo de su población.

Las fuentes de legitimidad en las que se han apoyado los gobiernos de la región (básicamente una cierta interpretación del Islam junto con la oposición a Occidente y a Israel), se han agotado.

Meses antes de que las protestas estallaran, Qatar consiguió ser la sede para el Mundial de futbol FIFA 2022.

Las protestas en Irán no han terminado

La nueva guerra qatarí

Por la Primavera Árabe las tensiones entre Qatar y Arabia Saudita se agudizaron.

Una organización musulmana, los Hermanos Musulmanes, fundada en 1928, jugó un papel protagónico en las protestas. Para Saudi Arabia, los Hermanos Musulmanes son un gran peligro: han canalizado la insatisfacción de las poblaciones musulmanas y promueven distintos argumentos contra la ortodoxia que apoya y legitima a los saudíes. Los Hermanos Musulmanes legitimaron los alzamientos de la Primavera Árabe, a diferencia de los clérigos en La Meca. Cuando fueron expulsados de Egipto, encontraron refugio en Qatar.

Entre 2017 y 2021, Qatar fue bloqueado por sus vecinos.

Arabia Saudita le cerró su frontera terrestre, los Emiratos Árabes le cerraron el paso por mar y aire prohibiendo a cualquier avión o embarcación partir hacia Qatar y negándose a recibir aviones o barcos desde Qatar.

Qatar dependía hasta en un 90% de las exportaciones de comida que le llegaban por ambas vías.

Para levantar el Bloqueo, Saudi Arabia presentó una lista de trece demandas:

1. Frenar los lazos diplomáticos con Irán y cerrar las misiones diplomáticas allí. Expulsar a los miembros de la Guardia Revolucionaria de Irán y cortar cualquier cooperación militar conjunta con Irán. Solo se permitirá el comercio con Irán que cumpla con las sanciones estadounidenses e internacionales.
2. Cortar todos los vínculos con las “organizaciones terroristas”, específicamente la Hermandad Musulmana, el Estado Islámico, al-Qaeda y el Hezbolá del Líbano. Declarar formalmente a aquellas entidades como grupos terroristas.
3. Cierra Al Jazeera y sus estaciones afiliadas.
4. Cerrar los medios de comunicación que Qatar financia, directa o indirectamente, incluidos Arabi21, Rassd, Al- Araby Al- Jadeed y Middle East Eye.
5. Poner fin de inmediato a la presencia militar turca en Qatar y poner fin a cualquier cooperación militar conjunta con Turquía dentro de Qatar.
6. Detener todos los medios de financiación para individuos, grupos u organizaciones que han sido designados terroristas por Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Bahrein, los EE. UU. y otros países.
7. Entregar a “terroristas” y personas buscadas de Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Baréin a sus países de origen. Congele sus activos y proporcione cualquier información deseada sobre su residencia, movimientos y finanzas.
8. Poner fin a la injerencia en los asuntos internos de los países soberanos. Dejar de otorgar la ciudadanía a los ciudadanos buscados de Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Baréin. Revocar Ciudadanía qatarí para nacionales donde dicha ciudadanía viole las leyes de esos países.
9. Detener todo contacto con la oposición política en Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Bahrein. Entregue todos los archivos que detallen los contactos previos de Qatar y el apoyo a esos grupos de oposición.
10. Pagar reparaciones y compensación por la pérdida de vidas y otros daños económicos causados por las políticas de Qatar en los últimos años. La suma se determinará en coordinación con Qatar.
11. Consentimiento para auditorías mensuales durante el primer año después de aceptar las demandas, luego una vez por trimestre durante el segundo año. Durante los siguientes 10 años, Qatar sería monitoreado anualmente para verificar su cumplimiento.
12. Alinearse con los demás países árabes y del Golfo militar, política, social y económicamente, de acuerdo con un acuerdo alcanzado con Arabia Saudita en 2014.
13. Aceptar todas las demandas dentro de los 10 días posteriores a su presentación.

En 2018, Arabia Saudita declaró que construiría un canal en su frontera terrestre con Qatar. De esa manera podría separar definitivamente al país que se convertiría en una isla.

Es evidente el interés por dictar la política exterior qatarí. No hay la mínima preocupación por la situación de los qataríes, o algún asomo de preocupación religiosa, o algún indicio de reclamo por los derechos humanos.

El Bloqueo fue un gran momento para Qatar. Aprovechando sus relaciones diplomáticas y su enorme riqueza, pudo obtener todos los bienes que antes pasaban por Saudi Arabia. Gracias al Bloqueo, Qatar se ha hecho autosustentable en legumbres, lácteos y carne de pollo. La eficiencia de los Al Thani para enfrentar el Bloqueo les ganaron el apoyo de los qataríes. Así que lejos de lastimar a los Al Thani, el Bloqueo fue de gran utilidad para ellos. Por si fuera poco, pudieron organizar el Mundial de Futbol FIFA 2022 sin contratiempos ni sobresaltos.

Este era el trazo del canal que separaría para siempre a Qatar del continente

Tensiones presentes y futuras

El Mundial es un acontecimiento muy importante en la historia qatarí.

Porque a diferencia del Bloqueo sí ha activado las tensiones internas.

Como en el resto de países de la Península y el Golfo Pérsico, el gobierno qatarí no es democrático y no existe el respeto por los derechos humanos. Aunque nominalmente son repúblicas o monarquías constitucionales, una rápida revisión de sus sistemas legales y políticos revela su verdadero carácter.

En Qatar existe un proto movimiento civil. Su vocero es Ali Khalifa Al Kuwari. Nació en 1941 (81 años), economista, académico. En 1961 organizó un círculo de discusión de temas políticos. En 1991 en la Universidad de Qatar fundó el seminario “Democracy Studies in the Arab Countries”. En 2012 publicó el libro The People Want Reform in Qatar Too en el que presenta una serie de críticas, demandas y propuestas al gobierno qatarí. El libro fue prohibido dentro de Qatar.

Las demandas expresadas por Al Kuwari son claras: representatividad, transparencia, y participación política para los qataríes.

Aunque los ciudadanos qataríes gozan de altos niveles de vida y su emir los soborna con casas, dinero en efectivo, educación gratuita y otros bienes que puede pagar sin problemas, los qataríes tienen muchas preocupaciones sociales.

Los enormes gastos del Mundial 2022 (estimados en 220,000 millones de dólares) no significan ninguna presión para las finanzas qataríes. Pero sí que son una fuente de indignación y preocupación para los qataríes.

El gobierno qatarí ha debido recibir a millones de extranjeros en su país para hacer posible el Mundial. Estos extranjeros no gozan de derechos políticos y ha habido muchos escándalos al respecto, el más sonado, la muerte de varias centenas de obreros en la construcción de los modernísimos estadios. Esto no representa ningún problema legal para el gobierno qatarí, pero sí que representa un problema en sus relaciones internacionales y con los qataríes, que se sienten amedrentados por la cantidad de extranjeros en su país. Los ciudadanos qataríes son apenas trescientos mil personas, mientras que los extranjeros suman más de millón y medio de personas.

El Mundial 2022 ha puesto a los Al Thani bajo la lupa internacional. No ha recibido sanciones de ningún tipo y no se espera que las reciba, sin embargo, la discusión sobre el respeto a los derechos humanos anima la discusión dentro de Qatar sobre ese tema. Al mismo tiempo, el choque entre los derechos humanos y la ley islámica que rige Qatar es una fuente de tensión para los mismos qataríes, que no están seguros de qué valores deberían enarbolar, qué valores deberían ellos mismos usar para definir sus propias vidas y la vida de su país.

La riqueza ha traído varios problemas para los que la sociedad qatarí no estaba preparada: 71% de los ciudadanos de Qatar tienen “sobrepeso”, 32% está considerado como “obeso” u “obeso mórbido” y un 20% de los nacionales sufren de diabetes. Los Al Thani han abarrotado la ciudad con museos, estadios, edificios de oficinas de los que los qataríes no saben si sentirse orgullosos u ofendidos, ya que en todos esos lugares la mayoría de los trabajos están en manos de extranjeros. Las qataríes que se gradúan de los campus de importantes universidades occidentales en Qatar, padecen restricciones medievales: deben tener el permiso escrito de un hombre para inscribirse a una escuela, viajar, pedir trabajo, casarse; deben usar cierta ropa; tiene prohibido por ley dedicarse a ciertas profesiones. Estadísticas de 2013 indican que 40% de los matrimonios terminan en divorcio, una de las principales razones son las disputas entre las parejas con respecto a las deudas por gastos excesivos. Las tres cuartas partes de todas las familias qataríes están endeudadas, la mayoría de los deudores tienen deudas por un total de al menos 250.000 riales: cerca de 70 mil dólares.

Ali Khalifa Al Kuwari

El futuro ineludible

El prestigio internacional que puedan ganar los Al Thani no será un bono a su favor si no responden a los muchos distintos desafíos sociales que están a la vista.

Los distintos medios (financieros, propagandísticos, logísticos, comerciales) que usaron para organizar el Mundial 2022 son importantes recursos en su enfrentamiento con los saudíes.

Pero al interior de Qatar está por verse si el Mundial provocó eventos a favor o en contra de los Al Thani.

Eventos como el Mundial de futbol o las Olimpiadas pueden ser usadas fácilmente por los gobiernos para lavar su imagen, pero muchas veces han causado que las tensiones sociales internas se dinamicen. Un ejemplo muy cercano fueron las Olimpiadas de 1968 en México: el régimen dictatorial que gobernaba el país temía que su imagen se deteriorara, así que usó la violencia contra estudiantes que hacían un reclamo por un caso local de abuso policiaco. El régimen nunca proceso correctamente la protesta, que no hizo más que crecer e ir recogiendo distintas demandas que hasta ese momento no habían encontrado dónde o cómo canalizarse. Después de la matanza de Tlatelolco en octubre de 1968, el régimen perdió para siempre su legitimidad y el proceso de cambio político en México despegó.

Ese recuerdo es una de las razones para seguir poniendo atención a un país tan lejano y extraño como Qatar. Un país al menos tan extraño como el tuyo.

He escrito un libro sobre Qatar: QATAR 2022 FUERA DEL ESTADIO 3 GUERRAS QATARÍES que puedes descargar en mi página de autor:

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