LECCIONES DE EL PRÍNCIPE 6 Y FINAL

La parte final de El Príncipe son los capítulos 24, 25 y 26.

El 24, se lamenta de la decadencia y debilidad de los príncipes italianos, y de cómo no han sabido presentar una oposición firme a los reyes y príncipes de otros países, concretamente los Habsburgo y los reyes de Francia.

El 26 cierra este círculo: si Lorenzo II, nieto de Lorenzo el Magnífico quiere ser considerado un gran príncipe debería embarcarse en una grandiosa empresa, nada menos que la unificación de Italia. Hay que recordar que Italia no se unificó sino hasta el año 1871.

Es decir, Maquiavelo cierra su obra ofreciendo o provocando al lector a hacer algo grande. Porque para Maquiavelo es esto lo que define el carácter del príncipe, es lo que debe hacer.

¿Es esta una buena idea? ¿Es una idea que nos convendría apoyar?

El capítulo 25 trata de otra cosa. Se me antoja el texto más provocativo de El Príncipe.

La acción humana esta sujeta al azar. Nadie puede estar seguro de ninguna de sus acciones, mucho menos del resultado de sus empresas. Pero, pero… Maquiavelo se muestra otra vez como un optimista irredento. Lo mejor, es actuar. Si, no estás seguro del resultado; sí, los dioses traman en nuestra contra; sí, nunca tendrás recursos suficientes; sí, lo que pretendes es complicado. Pero lo único que nos define es la acción. Esa es nuestra naturaleza. Esa es nuestra gloria. Todos sin remedio seremos viejos. Pero ese destino ineludible no es causa de que siempre vivamos bajo nuestras debilidades y no bajo nuestras fortalezas.

El Príncipe da para más, para pensar mucho más.

Incluso me dio para escribir una novela: CARTAS DE MAQUIAVELO SOBRE LA GUERRA DE LOS AZTECAS a la que puedes acceder aquí:

https://amzn.to/3N5XSnf

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A preguntar y revisar

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