EN TUS MANOS

Proyecto de educación en emprendimiento y pensamiento prospector.

Índice:

2020: año crucial.

No existe una política para apoyar a los jóvenes a entrar con éxito al mundo laboral.

La empresa mexicana.

El bono moral, y cómo aprovecharlo.

Tu educación en tus manos.

De aquí en adelante…

2020: año crucial

La crisis por el COVID-19 tendrá efectos negativos como al menos dos generaciones de mexicanos no han visto. Muchos especialistas internacionales señalan que la crisis será incluso pero que la de 1929.

La crisis de este año 2020 nos encuentra, de nuevo, poco preparados.

A esta circunstancia negativa, debemos sumar tres hechos que ya formaban parte de la circunstancia mexicana:

1.- Es un hecho que el actual gobierno mexicano no tiene una política para el fomento y desarrollo de las empresas

Aunque las PyMES generan 80% de los empleos actuales, y producen más del 36% del Producto interno Bruto (PIB), no existe una política para apoyarlas o fomentarlas.

Los empresarios en México no cuentan con sistemas, o programas, o institutos en los que apoyarse o respaldarse. El año pasado, 2019, fue extinguido el Instituto Nacional del Emprendedor.

Es, por lo tanto, imperativo que la sociedad organizada actúe para apoyar la creación de empresas que crearán los empleos que -sin exageraciones- el país necesita con urgencia.

2.- El trabajo está cambiando, pero el gobierno mexicano no está tomando las previsiones para atacar los distintos problemas que ya está creando esta nueva situación.

Los cambios no se detendrán. El mundo no nos esperará.

El documento de BID “El futuro del trabajo en América Latina y el Caribe”, señala los elementos del cambio:

- Nuevas tecnologías: que demandan nuevas habilidades y que al mismo tiempo cambian los procesos de administración, comunicación y evaluación del trabajo.

- Trabajo atípico: la tecnología, junto con la globalización han creado el trabajo atípico, que se caracteriza por el empleo temporal, trabajo a tiempo parcial, empleo temporal por medio de agencias, el empleo encubierto y el trabajo autónomo económicamente dependiente, donde la tecnología puede o no tener un rol. Esto demanda una nueva infraestructura, una nueva educación, nuevos acuerdos entre empresarios y trabajadores. Sin embargo, estos hechos, esta realidad no forma parte de la conversación, ni de las noticias en México.

- Nueva moral: las generaciones más jóvenes, milenials y zetas, esperan cosas distintas de trabajo: flexibilidad en tiempos y horarios, sentido y responsabilidad social por parte de las empresas que los contratan, ambiente laboral incluyente. Los nuevos trabajadores crean nuevos mercados en la nueva sociedad.

“La revolución tecnológica está cambiando el mundo del trabajo tal y como lo conocemos. La robotización, la digitalización, la inteligencia artificial y el blockchain, entre otros avances tecnológicos, están transformando las ocupaciones y las tareas que realizan los trabajadores. Así, se hace evidente la necesidad de pensar en estrategias para actualizar las habilidades de los trabajadores (reskilling, upskilling) para evitar posibles pérdidas de empleo y fuentes de ingresos. Más allá de este proceso de innovación que ha acompañado a las anteriores revoluciones industriales, la cuarta revolución industrial también está modificando la forma en que trabajadores y empleadores se encuentran y se relacionan en los mercados, generando tensiones, riesgos y oportunidades que serán fundamentales para el futuro. La emergencia de estas nuevas formas de trabajo a través de plataformas digitales regidas por algoritmos está alterando el funcionamiento de los mercados de transporte, reparto y servicios digitales, entre otros. A su vez, las tecnologías también han hecho posible trabajar de forma remota desde cualquier lugar y en cualquier momento. Todo esto sucede en un contexto en el que la participación laboral femenina va en aumento y los millennials demandan una mayor flexibilidad”.

(BID “El futuro del trabajo en América Latina y el Caribe”, 2019).

3.- La fractura entre el sistema educativo y las empresas.

Aunque tanto jóvenes como padres de familia invierten en educación superior para mejorar sus expectativas laborales, los empleadores no dejan de quejarse de las deficiencias en la preparación de los nuevos trabajadores.

Al mismo tiempo, los emprendedores mexicanos carecen de formación básica: Samuel Salinas, fundador de Profit Makers, empresa que vincula negocios, emprendedores y marketing, señala que ejercer un buen liderazgo todavía es un tema pendiente, así como saber negociar, trabajar en equipo y saber vender:

“Estamos viendo a muchos emprendedores que se están comiendo a sus empresas. Es importante capacitase en inteligencia financiera y ventas. También hay que comenzar hábitos financieros saludables creando presupuestos y apegarse a ellos, e implementar controles financieros en la empresa para ocupar mejor el patrimonio y evitar pérdidas”.

No existe una política para apoyar a los jóvenes a entrar con éxito al mundo laboral

Así lo explica Alan López, investigador del programa de seguridad de México Evalúa, en su artículo “Jóvenes perdiendo su futuro”, febrero 2020:

Las becas Benito Juárez y Jóvenes Construyendo el Futuro son los programas sociales dirigidos, entre otros objetivos, a “prevenir” la violencia juvenil. Los lineamientos y las reglas de operación de ambos programas estipulan que se dará prioridad a los jóvenes de zonas con altos índices delictivos, pero, no brindan más detalles sobre el proceso de selección, las características de los beneficiarios y de su posible impacto.

Esta falta de transparencia nos lleva a afirmar que los programas sociales no poseen los componentes necesarios de una política de prevención:

a) No parten de un diagnóstico (o al menos no es público) en el que se especifique cuáles son los principales tipos de violencia que afectan a los jóvenes. O si atenderán de manera diferenciada la violencia que afecta a las mujeres y a los hombres.

b) No especifican cómo seleccionarán a los jóvenes que viven en entornos de mayor criminalidad ni cómo definen tales entornos. Para ello, se requiere identificar, con base en metodologías de análisis espacial, las regiones de mayor concentración de violencia juvenil.

c) No atienden los factores de riesgo ni fortalecen los factores de protección. Por ejemplo, tendrían que corroborar, con base en análisis estadístico y evidencia empírica, si la falta de educación o la violencia familiar son factores que incrementan la probabilidad de que un joven delinca.

d) No justifican por qué las intervenciones elegidas (en este caso, las trasferencias monetarias) son las más adecuadas para prevenir la violencia. Existen otro tipo de intervenciones que han demostrado su efectividad, como terapias psicológicas o programas de desvinculación de grupos delictivos (más adelante brindaremos algunos ejemplos).

e) No poseen indicadores que permitan conocer de qué manera contribuirán a reducir los comportamientos de riesgo de los jóvenes, su exposición a ambientes criminales y los niveles de letalidad.

En suma, los programas sociales emblemáticos de esta administración difícilmente lograrán reducir los altos niveles de victimización de los jóvenes.

A estas acciones azarosas, debemos sumar el hecho de que los nuevos trabajadores, los jóvenes, son distintos.

Deloitte Global Millennial Survey 2019 entrevistó a 13 mil millennials de 42 países, incluyendo a México.

Los resultados generales del estudio muestran que en esa generación existe un pesimismo social y político muy profundo; no tienen fe en las instituciones sociales tradicionales, incluyendo a los medios de comunicación. No se sienten satisfechos con aspectos importantes de sus vidas, como su situación financiera y sus trabajos. Los millennials aspiran a ayudar a sus comunidades antes que tener familia o construir un negocio propio.

Prefieren consumir los productos y servicios de empresas con quienes comparten valores, y rechazan las empresas que tienen posiciones políticas o prácticas de negocios que desaprueban.

Los políticos son por mucho, el grupo con menor credibilidad para los millennials. Piensan que los políticos sólo ven por sus propios intereses, que no les interesa el bienestar de la sociedad, ni generar condiciones para una mayor movilidad social.

A diferencia de lo que dicen los estereotipos, los millennials no son irresponsables, sino que son personas que cuestionan las reglas; no es que no tengan ambiciones materiales y de consumo, sino que se interesan por el impacto de las empresas sobre las personas y el medio ambiente; son pesimistas, pero están activos, se ven a sí mismos como factores de cambio.

Es decir, existe un bono moral que podemos tomar, si lo reconocemos y si actuamos en consecuencia.

La empresa mexicana

Uno de los retos que tiene México es lograr que las empresas pequeñas y micro aumenten su productividad, es decir que logren un mayor volumen de ventas y que, por lo mismo, estén en capacidad de pagar mejores salarios.

La manera de lograrlo es a través de la inversión en tecnología y en capital humano.

El problema que tenemos es que, por ejemplo, muchos de los comercios pequeños que dan empleo a casi seis millones de personas operan prácticamente con la tecnología más básica y en muchas ocasiones los responsables de conducirlos tienen apenas educación secundaria.

La manera de lograr que la economía mexicana crezca sobre bases más firmes no es solo a través de los grandes proyectos de infraestructura y de las inversiones voluminosas, sino mediante la acumulación de muchas inversiones realizadas por las pequeñas y las medianas empresas.

El bono moral, y cómo aprovecharlo

En el año 2016, la Universidad de Arizona organizó la “Iniciativa para Imaginar el Futuro del Clima”: Imagination and Climate Futures Initiative, o ICF. Además de organizar cátedras con expertos y crear y vigilar los indicadores del cambio climático, el ICF organiza el concurso literario “Everything Change”, en el que invita a autores de todo el mundo a imaginar los cambios sociales que deben actualizarse para que entre todos podamos combatir ese fenómeno.

En México pensamos poco en el futuro.

En México pensamos poco en los jóvenes.

Es una vergüenza. Más, porque, como indica la Deloitte Global Millennial Survey 2019, estos jóvenes, nuestros jóvenes son muy conscientes de que estamos en una encrucijada. Y quieren participar. Quieren hacerlo mejor. Este es el bono moral que debemos aprovechar.

Tu educación en tus manos

Consiste en un sistema de comunicación y un taller para jóvenes dentro o fuera del sistema escolarizado, en el que:

- Se les ofrecen las herramientas con que tener éxito tanto en una entrevista de trabajo como en un primer empleo.

- Se les comunican los cambios tecnológicos, sociales y políticos que están reconfigurando a las empresas y al mundo del trabajo.

- Se les ofrecen espacios de discusión para que se familiaricen, conozcan e identifiquen las características del nuevo mundo del trabajo.

- Con talleres, se identifican y estudian problemas sociales y tecnológicos que aparecerán en los próximos cinco y diez años.

- Se les da herramientas de creatividad para que propongan soluciones a esos problemas.

- Esos mismos espacios de discusión se usan para promover e impulsar sus iniciativas emprendedoras o de activismo social.

- Se alienta la innovación tecnológica y social.

- Se impulsa y encauza el emprendimiento.

  • Se les relaciona con cámaras comerciales, empresas y organizaciones de la sociedad civil para que tengan su primer empleo.

Taller “Tu educación en tus manos”:

Modulo 1.1 importancia de un trabajo formal

Modulo 1.2 importancia del primer empleo.

Modulo 2 Adquirir habilidades para combinar experiencia con estudios

Modulo 2.1 crecimiento a largo plazo (random motivacional)

Modulo 2.2 ¿tienes miedo?

Modulo 3 empresas que dan oportunidades

Modulo 3.1 outsourcing (que son y por qué tantos)

Modulo 3.2 los nuevos trabajos

Modulo 3.3 jefes y líderes; empleados y líderes

Modulo 4 tu carácter

Modulo 4.1 que es lo que los empleos quieren de ti, perfilándote teniendo en cuenta fortalezas y debilidades.

Modulo 4.2 intrapeneur, o cómo pasar de empleado a socio

Ejercicio FODA (examen interludio)

Modulo 5 Emprendimiento

Modulo 5.1 ejemplos emprendimientos antiguos vs nuevos (modelo Slim vs modelo four loko, we work)

Modulo 5.2 Los mejores hábitos financieros de un emprendedor

Modulo5.3 conciencia social-darte a conocer

Modulo 5.4 liderazgo

Modulo 5.5 el compromiso social y personal del emprendedor

Examen final (sorpresa, performance entrevista laboral “coaching”)

5 módulos de 6 horas cada módulo (exceptuando presentación ejercicio FODA, examen diagnóstico y examen final)

De aquí en adelante…

Nuestra iniciativa parte del hecho del bono moral que hemos señalado arriba. Los jóvenes no sólo quieren un empleo. Quieren mejor el mundo. Quieren ayudar.

Pero es un hecho que no están familiarizado ni con los trabajos del futuro, ni con las circunstancias y problemas sociales, ecológicos sobre los que quieren influir.

Hay que darles las herramientas. Hay que darles espacios de creación.

El proyecto se ofertará en escuelas y en instituciones vinculadas. Tenemos una agenda de contacto directo con grupos juveniles para invitarlos y sumarlos.

Para arrancar necesitamos una inversión inicial.

Por la presente circunstancia, buscamos el contacto directo con instituciones y patrocinadores, para definir condiciones, montos de inversión y términos de manera ágil y personalizada.

Gracias por tu tiempo y atención.

Ponemos nuestros datos de contacto.

alberto.afponce@gmail.com

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A preguntar y revisar

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